


Decía en la parte I, que los negros divulgaron su huella por el mundo, con su música.
Y que yo escuchaba a Hancock e ignoraba a Coltrane o a Miles Davis o a cualquier jazzista de respeto.
Y entonces me encontré con el bajista Neoyorquino Fernando Losada, que es mi amigo del alma, el me mostró su tradición.
La improvisación en serio, los trade 4, los libros de educación de Mark Levine o Aebersold, y yo, ingenuo quería tocar todo como latin jazz, sin shuffle, sin el ritmo de jazz tradicional.
Así que me decidí a escuchar a los grandes, a Bill Evans por fin, a Jaco Pastorius, el pianista Mcoy Tyner, a Dianne Reeves, la cantante negra que me hacia abrir flores en mi mente, a Miles Davis, a Wes Montgomery, pasando por Dianne Krall, que es la preferida de Claudia Mejía Cruz (cantante y compositora de Nana Luna) y el jazz rebajado, jazz que no es jazz, de Norah Jones.
Al final de este viaje, me quede con mi corazón, con los genios de la dificultad, del hablar difícil de la musica jazz.
En Nana Luna, nos dicen que suena a jazz a veces, pero yo, en este blog ya confesé, me gusta empaparme la cara con gotitas de jazz, improvisar, jugar con toda armonía, jugar con todo.
A veces hasta brincar charcos de lo mismo.
Pero mi corazón sigue saltando, por que no le importan los géneros musicales, ni sabe dar explicaciones.
Comentarios
Espero poder ir a darme una vuelta al rato para ver a Nana Luna, seguro me encantará.
Saludos!