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Entradas

Mostrando entradas de abril, 2010

Manejar en el DF

HOY 6:00pm Hoy es un día cualquiera, sales a la calle, para llegar a tu carro, pasas encima del auto del vecino que se estacionó en la banqueta. Saludas a tu vecina que va manejando y hablando por celular. Se queja de la inconsciencia de los chilangos. PERIFERICO A la entrada del Periférico ves a un agente de tránsito, aburrido, vigilando la nada. Mientras manejas, pasa un motociclista a toda velocidad, por carriles centrales. Te rebasan por la derecha. Al señor del traje de al lado se le olvidó, para que sirven las direccionales. Adivinas por donde ir, ante las culebras casi invisibles, que dividen los carriles. CUELLO DE BOTELLA Al salir del segundo piso de Viaducto a Periférico Sur, un cuello de botella. Una señora adinerada, te mienta la madre sonoramente, por que ella, sí lleva prisa. Sales a la lateral y te detienes ante el valor del personal de limpia del Gobierno de la Ciudad de México, que con sólo un chaleco fosforescente y la bendición del Altísimo, barre y recoje basura en ...

Trova o no sólo de amor vive el hombre.

Ni modo, ya lo acepté, ahora la trova me da flojera. Silvio Rodríguez me encantó, su estilo fuerte y claro de tocar la guitarra, sus letras punzantes, su amor por la humanidad y por su patria. También, Fernando Delgadillo y Mexicanto con sus malabares en la guitarra y magníficas voces.Mauricio Díaz "Hueso" también me encantó con sus recovecos de palabras. Lástima, pasaron los 70's, los 80's, los 90's. Ahora en 2010, hay mil músicos que tocan guitarra y cantan, componen y son una mezcla dolorosa de canción pop de radio con el refrito del Breve espacio. Y me da flojera que el género, que cantaba de amor a la humanidad, a una revolución sin concluir, a los altos ideales políticos, esté más que diluido. Demasiadas canciones de amor hacen daño, palabras y más palabras.La formula se repite tanto, tanto que a veces me recuerdan a Ricardo Arjona y su librito interminable de metáforas. En fin, hay joyas todavía, en algún café, en algún cuaderno, joyas ocultas tras la versi...

El Blues, viejo, cabrón y callejero.

Lo he pensado siempre.Amo el Blues. Desde que un día que escuche a Albert Collins, tocando su guitarra Telecaster, perdido, bañado de sudor y tan cerca de sí mismo, que todavía me da escalofríos. Música negra, de esclavos, de gente jodida, desprotegida, sola, dolida, que carga muertos, discriminación, celos, un perro muerto y el gozo hasta el cielo, hasta dar a luz al gospel, al jazz, al mismísimo rock y el pop, sin avergonzarse de haber nacido en un campo de algodón, huérfano y sin libertad. Gracias a Dios, ni las universidades lo recogieron, como al jazz por ejemplo. Sigue siendo de la calle, el de la noche de borrachera, el que escupe las groserías con las manos llenas de tierra. Llámese John Lee Hooker, Albert King, Hendrix, Koko Taylor, Robert Johnson, Sony Terry, Robben Ford, hasta Lemmy Kilmister de Motorhead. En fin, el color no importa, lo que si importa es que el Blues sólo puede ser después de la muerte en casa, del abandono, la enfermedad, los reveses de la vida, el Blues m...